domingo, 1 de octubre de 2017
Enferma
El viernes tuve una crisis (bueno exactamente no sé si considerarlo así, mi psicología hace que tienda a psicologizar y no está bien), pero digamos que fue la 3era vez que me pasa que me da ataque de celos, (¿quizá eso sí?) de mi compañero con el cual tantísimas veces hemos puestos al aire nuestros sentimientos, cara a cara como el día anterior, jueves en donde disfrutamos mucho, compartimos mucho y nos abrimos nuevamente, después de algunas semanas no compartíamos un momento así, y valió la pena. Pero el día viernes luego de una salida, observar algo hizo que apareciera este "supuesto ataque de celos", pero comencé a racionalizar y mantener la calma, a intentar dejar de pensar en otras cosas pero no podía, mi mente cuando quiere ser masoquista lo es, o ¿quizá yo? ya que nosotros somos los que controlamos nuestros pensamientos y por tanto influimos en nuestras emociones. Ese viernes no quería saber de él, me sentía sola pero más aún con miedo, miedo de mí misma al aceptar y darme cuenta que estaba enferma, (ahora que lo escribo pienso que mejor no me encasillo porque la mente es poderosa y me lo puedo llegar a creer y comportarme así), como lo estoy sintiendo en estos días después pero trato controlarme.
Nunca digas nunca, hablaba con mi amiga, quien fue mi terapeuta en ese momento de miedo, frustración y cólera, me dijo algo "te has templado flaca" y yo sólo escuché pues ya lo sabía, si el día anterior con él hablamos de que los dos queríamos decirnos para intentarlo pero no coincidíamos en los momentos, y que en ese momento lo mejor era estar así, porque él no tenía la seguridad, porque habían pasado cosas que hacían que yo durara de él...como esta 3era vez. Él seguía intentando comunicarse conmigo hasta llegar a mentirme con algo que no se debe jugar y me preocupé demasiado, le grité lo carajié pero me dijo que lo hizo porque estaba preocupado y cuando le dije que estaba bien no me creía, me decía que algo me pasaba y aunque no iba a contárselo se lo dije, le advertí que podía molestarse como las otras veces, pero me dijo que le contara porque esté o no esté conmigo somos amigos, luego de hablar con una analogía que supuestamente él no entendía tuve que colgar, luego él me llamaría, pero antes de llamarme me envío una foto al whatsapp y luego entraría su llama, le pregunté que era porque no la descargué, él me dijo que era el voucher del retiro con la hora y el día, que había ido al cajero y me lo envío porque ya sospechaba lo que había estado pensando. Me sentí morir, me sentí mal y comencé a llorar, le dije que no debió hacerlo pero él me dijo que debía hacerlo para que me sintiera más tranquila, y en algún momento ya no lo hará o algo así por el estilo dijo, y es ahí donde le dije estoy enferma, estoy mal.
Yo ya sabía que tenía algo, que me enganché con él aunque no quisiera, aunque hubiera pensado que tendría sexo con él y no me engancharía afectivamente, pero pasó, nunca digas nunca, mis amigas me decían que tuviera cuidado, que como era la primera vez podía engancharme pero yo quería demostrarme a mí misma que no sería así, ahora el detalle es que no es que lo quiera permanentemente, a veces creo que es un caprichoso, una dependencia, y esa sería mi enfermedad que me lleva a los celos, a pensar que él puede estar con otra, pero total estaría en su libre derecho pues entre los dos no hay nada, y él como yo somos libres y en teoría puedo pensar pero en la práctica me cuesta. Todo esto él no lo sabe o quizás pueda intuirlo, quien sabe, pero no lo diré, puedo decir muchas cosas últimamente que tengo reservadas en mí pero esto no a él. En ese momento de desesperación en la crisis pensé que quería irme del trabajo, no quería frecuentarlo porque no sabría como actuar, pero el sábado lo vi. No debo negar que me puse a pensar en que mejor no iría porque quizás podría pensar que iba por él y no por la actividad pero pensé también lo opuesto, que si no iba podría pensar que quería evitarlo y que aún no estaba resuelto; cuando llegué aún no estaba pero me dijo que estaba en camino a lo que comencé a tranquilizarme porque estaba ansiosa de verlo, comencé a leer una tarea de mi especialización hasta que llegó y estuve normal, la verdad estuve tranquila y normal hacia él y otros compañeros, más tarde preguntó si estaba mejor a lo que respondí que sí.
Pero la verdad es que hoy domingo me siento rara, me siento confundida, siento que quisiera un cambio, siento que después de lo que pasó no podré volver a tener intimidad con él porque él sabe que podría chocarme (aunque digan que los hombres les importa poco) él me dijo que desea de todo corazón que supere eso y si necesito ayuda él estará ahí; volviendo al tema de la intimidad, mi amiga que me auxilió en ese momento, me dijo que todo dependía de mí de lo que quería, de cortar ese deseo que sentía porque sino la dependencia iba a continuar y ante su pregunta de qué es lo que quiero, me costó responder porque el sexo es adictivo con él, creo que más que el tener relaciones es la intimidad del momento, el compartir tiempo con él, abrazados y conversando, encima de su pecho y abrazándolo, como el día del cine que tanto había esperado que se dé y fue un muy buen momento compartido que sin estar en una habitación para mí fue un momento de intimidad. Ayer mientras hablábamos por whatsapp le pedí disculpas de nuevo por los malos momentos y él me dijo que me disculpaba siempre y cuando le dijera que estaba bien a lo que contesté que así le diga que estoy bien, iba a querer estar sola y me comprendió, también le escribí que había estado pensando que él merece una mujer y no una niña, pues con estos 3 sucesos me he sentido así, no sé si leyó eso pero no respondió al respecto o quizás se hizo de la vista larga.
No estoy del todo bien y lo sé, trato de verlo como que pasó y ya, pero me gustaría y quisiera que él me dijera para salir y conversalo porque si bien lo hemos hablado por teléfono o por otro medio no es lo mismo que cara a cara, si se diera estaría bien y si no también, por el momento necesito paz, necesito tranquilizarme y es más quisiera (hasta me cuesta escribirlo) no verlo tanto pero tengo que aprender a ser madura y profesional, y a pesar de todo esto es mi amigo, porque ha estado conmigo apoyándome, aconsejándome y creyendo en mí a pesar que pueda ser una loca en el plano afectivo. Falta poco, casi dos meses para terminar de trabajar y frecuentarnos, él tomará su camino y yo él mío, del dicho a la acción pueden pasar muchas cosas, como que sí continuemos hablando con la misma frecuencia o nos veamos o que la frecuencia disminuya e incluso no vernos o hablarnos más, aunque espero que no, por parte de él dice que no será así y yo espero lo mismo.
Mi pregunta es esta vez fue él, ¿me pasará de nuevo con otro? ¿será que podré confiar? ¿será que me podré liberar? Posiblemente todo esto sea un momento y se comience a lo mismo, me ha pasado con la 1era vez para luego pasar a la 2da y ahora estar en la 3era. A veces solo pienso en que el fin de año llegue ya pero está mal, necesito madurar. Ahora fue él pero me podría pasar con otra persona en otro momento.
Lo que sé por ahora es que necesito inhalar, exhalar, tener ocupada la mente en trabajar y estudiar y un cambio.
domingo, 13 de agosto de 2017
Lunes
Hace mucho no escribo, y quería darme este momento para escribir y liberar. El lunes, este lunes que pasó fue liberador, catártico, hace mucho lo necesitaba, venía de una semana confundida, una semana donde mi compañero de trabajo, aunque más que compañero mi amigo, un amigo que encontré sin querer queriendo y sabe Dios por algo pasan las cosas el haberlo conocido, decidía irse y me costó aceptarlo; ya había pasado otras veces pero esta vez lo acepté porque siento que sí. Sentí que iba a costarme desprenderme pero también estaba viéndolo como una oportunidad de reiniciar sola. Le agradezco mucho su presencia, porque gracias a él ya no me sentí aburrida, me sentí tranquila, me sentí segura y pude hacer cosas. Queríamos hacer más pero los factores externos motivacionales si en ocasiones no están presentes no ayudan. Él venía con mucha motivación y ganas y encontrarse con una realidad que le ofrecía poco, pues era entendible ese sentir. A pesar de eso quería trabajar, quería que trabajaremos juntos y lograr como suele decir él grandes cosas. Esa semana en el camino de su crecer, me invitaba a crecer con él, me animaba a que alzara vuelo, que merecía más, veía en mi potencial, confiaba (confía) más en mí que yo misma en mí; y en ese transcurrir se presentó una oportunidad para mí, me animó a lanzarme y yo aún dubitativa lo hice. No niego que me emocionó la idea de trabajar nuevamente con una ex compañera de trabajo anterior y sobretodo volver a lo que me gustaba y donde sentía que era lo mío, el área donde estoy me da más libertad pero siento que no me encajo, aunque para mi compañero sean excusas.
Pensando y repensando lo envíe, días siguientes mi ex compañera me dice para ir a una entrevista, le pregunto si el ingreso era inmediato y ella lo afirmó, a lo que pensé "tengo cosas pendientes" así que opté por agradecer y decir que no iba a poder. Mi compañero al saberlo, su lenguaje no verbal decía mucho, quería resonrarme nuevamente, y aunque no dijera palabra alguna logró que me sintiera como la primera vez que me cayó su llamada de atención, ante el intento de contenerme pude regular un poco porque no quería dar a entender que nuevamente estaba llorando, que ante alguna llamada de atención mi respuesta inmediata era llorar. Luego, más tarde, estaría con él soltando el nudo que tenía atorado en la garganta, no quería que me viera así pero para que negarlo, su compañía y ese abrazo hizo mucho de alivio, aunque él siguiera diciéndome que respetaba mi decisión pero no la aceptaba porque no me entendía el porqué, yo sólo defogaba lo que tenía atorado, lo que no sabía cómo explicar o quizás sí pero no quería porque no quería sonar a disco rayado. Compañero, creo que te dije que no quería ser psicóloga, que quería estudiar otra cosa, y si lloré como lloré fue porque estaba confundida, seguir trabajando en algo que no siento que sea tanto lo mío, o renunciar y seguir lo que quiero aunque sé que me cueste dinero y tiempo, o sacrificar y seguir trabajando y estudiando para que sirva como puente a lo que quiero, aunque tenga miedo de que sea tarde, que se pase la vida y no pueda hacerlo. Eso que no entiendes, es lo que acabo de soltar.
Después más tranquila, comenzamos a hablar, él tiene planes determinados, aspiraciones y sueños que quiere, lo cual lo refuerzo y felicito porque me da gusto que ya lo tenga pauteado, y en se trayecto le pregunté o mejor dicho como en forma afirmativa mencioné, si ese crecer que buscaba en mí era porque quería que sea esa mujer que él quiere encontrar, una mujer que no se conforme y que tenga aspiraciones, a lo que él afirmó. Mi compañero me menciona siempre, que no le gustaría encontrar a una mujer conformista, ya que él no lo es, le gustaría encontrar una compañera, amiga, mujer que aspire, que quiera crecer, así como él quiere crecer y hacerla feliz y él siente que necesita asumir más para poder lograrlo, que sume a su vida y no que reste, y así en viceversa. En ese momento lo que pensé fue no creo ser yo, aún me falta vivir y conocer, mientras que él ha experimentado y vivido y se ha curtido de muchas cosas y experiencias que han enriquecido los distintos planos de su vida y ahora lo que busca en este trayecto de su vida es estabilidad y tranquilidad, mientras que yo también la busco pero sé que quiero disfrutar y vivir más, aunque no me anime, aunque no salte, aunque aún sea una cobarde.
Hoy domingo, sentí como siento en otras ocasiones fugaces que quisiera que se detenga, esa sensación de que si puedo lograr lo que quiero, que no es difícil, que es sencillo, que me complico tanto cuando no debe ser así, que el trabajo donde estoy no es difícil, que en sencillo sólo es cuestión de organización y planificación, citando a mi compañero, que en diferentes ocasiones hemos intentado coordinar para planificar pero por algunos motivos no se dan. Que es cumplir con las tareas y responder, que es ser práctico y no complicarse la existencia, que es eso ahora lo que busco, que a veces ser psicólogo o trabajador social nos hace sensibles y querer ser el que les solucione la vida, porque nos preocupan las personas, pero mi compañero me hizo ver que no siempre será así, que son las personas que toman su propia decisión, que debemos ser cautelosos y a veces un tanto fríos, que quisiéramos sí ayudar pero que a veces no se puede porque no está en nuestras manos y que no debemos complicarnos tanto aunque en ocasiones quiera matarlo porque a veces él ya es en extremo de querer no complicarse la existencia y discúlpame (si lees esto en algún momento) por las veces que te he dicho que eres vago, sé que no lo eres pero a veces me dieras a parecer, no sé si te cubres usando "falta motivación" aunque lo dudo, porque tus otras experiencias laborales me dicen otra cosa. En otros momentos te he dicho que eres un "corrupto" o algo así (disculpa por eso también) pero es que a veces "tu afán" (sabes a qué me refiero) puede más que la responsabilidad, y como te dije esa vez aunque igual me diste a entender que te da igual o algo así, hay que priorizar y cumplir y asumir, y sí, en esos momentos de "corrupción" sale a relucir tu lado manipulador que reconoces tener y yo he podido experimentar. Pero...¿sabes qué es lo bonito? qué luego de no dejarte llevar por esa "corrupción" valió la pena porque te llevas gratas experiencias, te sientes contento, te sientes tranquilo porque sientes que aportaste algo en ese momento y eso me da mucho gusto.
¿Sabes compañero? A veces siento que se puede hacer más, quizás no ahora podamos hacer más pero posiblemente y ojalá en otra oportunidad volvamos a trabajar juntos y hacer algo. ¿Sabes también? Siento que te quedo chica un poquito (bueno de edad un poquito jeje, obvio) pero también en aspectos profesionales. Siento que te has dado cuenta que me falta crecer, luego de ese lunes catártico donde desaté el nudo que en ocasiones vuelve a mí. ¿Además sabes? Siento que, y espero que más adelante pueda demostrar más no sólo a ti sino a otros que he crecido, que soy un poco más madura, independiente, una mujer, ya que como dices ya no soy una niña, soy una mujer, pero estimado compañero, amigo, me encuentro en proceso. ¿Sabes? todos tenemos un yo niño, un yo adulto y lo sabes bien, sólo que hay momentos y momentos para sacarlos a la luz.
Gracias por ese lunes catártico, gracias por ese abrazo, gracias por esas palabras. Gracias por ser mi compañero, mi amigo, mi causa. Dios por algo nos puso, con una misión ¿verdad?
sábado, 8 de abril de 2017
En estado zombie
Extraño mi trabajo anterior, extraño saber que yo solo tenía que seguir indicaciones y saber qué hacer y no me complicaba la vida; haber pasado de ese ritmo a uno que particularmente siento brutal me ha agobiado. Si bien el medicamento homeopático (que por cierto aún no termino) que me recetó el psicólogo no generaba dependencia yo creo que sí, hasta incluso habían días donde me he sentido más ansiosa y tenía que mentalizar y hablarme a mí misma para tranquilizarme.
Hoy no me siento bien, tengo miedo de estar volviéndome loca o quizás es el estrés, el PUTO MIEDO, LA DESCONFIANZA, EL ESTRÉS está haciendo que me sienta así. Ayer recibí a mi grupo, el grupo que tendré a cargo de dirigir, un grupo interesante, con muchas ganas de aprender, que siento que me van a comer, que cuando los vi me sentí chiquita, porque se ven maduros, se ven experimentados y yo, no tanto. Lo percibí, lo percibió mi mente. Yo quería huir, quería escapar, pero tuve que seguir, hasta que pasaron las horas y recién el cuerpo comenzó a hablar, hasta el día de hoy, donde quería seguir durmiendo, donde no quería afrontar la realidad, donde pensé que el baile me ayudaría, pero entré en conflicto entre dormir o ir a bailar y así no baile y me quedé en casa, con las ideas divagando, con la culpa echándome de que debí levantarme temprano si quería ir a bailar y ahora qué iba a hacer. Cuando vienen esas ráfagas de pensamientos invasivos y negativos, me digo que ya está hecho y ya pasó y hay que seguir. Me sentía ansiosa y siguió sintiendo esta ansiedad, recurrí a leer una página que encontré sobre servicios que brindan alineación de chakras y limpieza del aura. (SÍ OK, SEGURO DIRÁN PERO ERES PSICÓLOGA, QUÉ HACES PENSANDO EN ESO) pues me llega, yo creo que lo necesito, quizás puede ayudar en algo.
Quería desahogarme, no hay con quien o mejor dicho si lo hago ya sé lo que me dirán, que esté tranquila, que me hago un mundo, que yo puedo, que me deje de huevadas. He pensado en no contar mis problemas a personas, amigos que ya tienen problemas, sería como sumarle otro, aunque sí, es algo estúpido porque depende de la persona si los toma como propios o no. La persona en la quien confiaba como me sentía ya no estará más (por un tiempo creo yo), la semana pasada tuve un encontrón con esa persona, algo que veía venir, que no debió chocar pero me sorprendió. Momentos tengo en que quisiera hablarle, quisiera contarle como me estoy sintiendo, él me dijo que estaría ahí cuando lo necesite. Las personas cercanas a mí saben sobre la persona y lo que pasé con la persona, me dicen que lo único que hizo fue como tenerme ahí, y luego me dejó o querer tenerme ahí disponible para cualquier cosa y yo no quiero creerlo, Quiero creerle por la amistad que tuvimos, que quiero tener pero por ahora como le dije me cuesta madurar la idea. Hay momentos en que pienso de manera fría y práctica y digo ¡POR QUÉ ME COMPLICO TANTO! y cuando viene eso me da ganas de saludar y abrirme como lo solía hacer. Quizás en su momento, quizás y sí, quizás y algún día en la vida lo conozca cara a cara y podamos salir, interactuar y hablar de la vida.
Tendría que estar haciendo algo productivo en este momento, en productivo me refiero a repasar temas de inglés, que hoy tengo clases pero no me siento motivada de ir, como me he venido sintiendo días atrás. Siento que no es lo mismo como cuando iba estando en el otro trabajo. No sé si es que ya condicioné que es el nivel o simplemente que mi mente anda divagando en otros asuntos y no puedo concentrarme en el tema. Quisiera dejarlo, he pensado en dejarlo, he pensado en no seguir y retomarlo realmente cuando sienta que mi mente y cuerpo me lo pide, porque siento que estoy yendo por ir, porque en fin tengo qué pero no un "voy porque quiero, porque tengo ganas" como antes, como antes de elegir la carrera. Cuando me siento abrumada y frustrada traigo a mi mente ese origen, de qué si hubiera sido valiente y me hubiera salido de la carrera no estaría pasando por todo esto. Pero quizás esto no es así, quizás sí estoy hecha para la carrera pero mi lado cobarde y yo niño aflora, queriendo evitar responsabilidades.
Mis prioridades han tenido que cambiar, cuando estaba en mi otro trabajo sentía que tenía más tiempo, ahora no, no sentía miedo, ahora sí. Sentía cansancio, producto lógico de una semana cansada pero esta vez no quiero que llegue el lunes, me da pavor, me atemoriza y más aún ahora que tendré que manejar un grupo, que nunca antes lo hecho en mi vida. Lo más paradójico es haber querido un trabajo porque ya estaba cansada y aburrida de estar en nada, de ver que no tenía ingresos, de estar pidiendo dinero y ahora que ya cuento con un ingreso propio no sentí esa felicidad. Quizás es porque siento que no he estado haciendo mucho como para merecerlo. Yo tenía pensado irme en un mes, porque sentía y aún siento que no me hallo, que extraño el otro ambiente donde me sentía cómoda. Otra paradoja es haber leído casos y proyectos interesantes y haber pensado en un momento que me gustaría ser así o pertenecer ahí y ahora pudiendo quiero escapar.
Me abruma no saber por dónde empezar, siento temor nuevamente, siento que quiero pero no quiero, siento que otra persona tiene que estar ahí diciéndome qué o qué no hacer y sé que eso es malo, no puedo vivir dependiendo, otra paradoja aquí, y es que en este transcurso de ya no contar con esa persona, de mi segundo coma me dije a mi misma que quería aprender a ser independiente y segura y estoy así, jodida. Posiblemente es porque es una reacción normal, el sentir todo este miedo, ansiedad porque es algo nuevo a lo que no he estado acostumbrada, las personas me dicen que lo vea como un reto, yo sólo escucho. Intento motivarme, a veces lo consigo, otras veces no. Mis emociones no andan bien, no son constantes y honestamente quisiera mandarlo todo a la m y otras tantas me digo no es complicado, sólo es cuestión de organizarse y saber por dónde empezar y luego nuevamente el miedo, los temores aparecen a frenar pensando en el futuro y en el pasado dejando de lado el presente, me duele la cabeza (como ahora) y lo único que quiero es escapar, gritar, llorar, no sé si me estaré volviendo loca, o es propio del estrés pero no me gusta como estoy ahora, como estoy sintiendo.
Siento que he dejado de ser yo como era antes, no sé si sea parte de la crisis existencial, parte del cambio, parte de la madurez, parte de crecer y que te duela, parte de adaptación, parte del afrontamiento, parte de tantas cosas que asusta. Lo único que quiero es estabilizarme y callar estas voces internas que no me hacen bien, que se canalizan en mi cuerpo con malestares como dolores de cuerpo y cabeza, volver a ser como antes, tranquila, sin preocupaciones. Quizás si dejo esto luego me arrepienta, pero algo que siento es que no puedes permanecer donde no te sientes a gusto, donde te sientes inquieta, donde te sientes intraquila, donde te frenas y no te sientes feliz. Donde cada día tienes que levantarte pensando que ya se acabe el día y volver a casa, y así hasta llegar a viernes y llegue fin de semana al fin y lo único que quieras es enrollarte en tu cama, y dormir para no pensar en lo que vendrá, ver esa manera como la forma de matar y evadir problemas, lo cual no está bien.
Puede sonar frívolo pero me llega, pero ver los tutoriales de Youtube de los Youtubers a los que sigo me motivan, sus viajes y las cosas que hacen me resultan increíbles, y cada vez que puedo estar bajoneada, evoco los recuerdos y disminuye un poco el bajón. Se puede ver o pensar que es un trabajo fácil, que se la llevan fácil, pero yo creo que todo cuesta. Algún día, que yo espero que proximamente así sea verme así.
domingo, 12 de marzo de 2017
Dos comas
viernes, 10 de febrero de 2017
Mente inquieta
Soy inquieta por signo (lo he leído, vulnerable e inestable), quizás yo le estoy dando otro significado, el de inquieta.
Mi mente es más inquieta aún, tienes sus días donde eso está en ebullición y no me hace mal, me hace feliz, creo que porque la tengo ocupada teniendo muchas ganas de hacer cosas, sin embargo tanta emoción a veces puede irse a pique.
Pero parte de la inquietud, quizá es que está relacionado con tener responsabilidades, me dan miedo pero me gustan tenerlas, ¿raro no? Me da miedo el asumirlas, el equivocarme y fracasar. Sí, es absurdo, sí es algo irracional, sí jode, ¿quien habrá sido o cómo se originó la palabra miedo? O ¿el miedo? Desde tiempo de las cavernas, creo. La otra vez leía sobre el miedo, que la mayoría piensa que es malo, pero no es eso, sino hay que saberlo manejar y darle su uso. Alguien una vez me dio a entender que es malo pero le refuté diciendo y ¿cuando te van a robar? ¿cuando estás cruzando la pista intespestivamente? ¿No sirve acaso como mecanismo de prevención?
Por algo debe existir el miedo, algo tiene quizá pero si interfiere en tu vida tienes que salir. Un salir que puede implicar saltar, salir de la zona de confort y tomar riesgos, renunciarlo y arriesgarte a intentarlo.
Así que posiblemente la relación entre una mente inquieta y el miedo es que mientras más la tengas inquieta (obviamente con ideas positivas, creativas y que hagan el bien a ti y a los demás), el miedo pasará a segundo plano, ese miedo aterrador, paralizador.
Mi mente inquieta tiene ideas que se quedan ahí, es como si tuviera las respuestas ahí, y me digo "¿por qué diantres no salen?, ¿por qué no lo hiciste?". Posiblemente tenga que alimentarla de seguridad y así pueda surgir sin miedo, en paz.
Así que si tienes una mente inquieta, abrázala, quiérela, nútrela, lee, camina, baila, anda al cine, absorbe información de todo tipo, porque posiblemente pueda ser tu medio de salvación ante momentos de debilidad.
Ojo, mente inquieta para cosas positivas que contribuyan a tu vida y a la sociedad.