sábado, 29 de diciembre de 2018

María Milagros

Tengo una ahijada. Se llama María Milagros, no sé si sea coincidencia. En un momento de mi vida pensé si sería madrina de alguien, mejor dicho, si alguien me haría madrina, me eligiría como madrina es decir. Hasta que se dio la oportunidad y yo decidí ser madrina, porque sentí que lo necesitaba, porque quería, porque lo requería en ese momento de mi vida.

María Milagros tiene 3 años, tiene discapacidad, tiene madre biológica pero no está presente. No está. Aún no sé muy bien su historia pero cuando la veo me transmite paz, sus ojos grandes y hermosos, su respiración, su emoción cuando le puse Rodolfo el reno me llenó el corazón. Visualmente no distingue, es más sensorial y auditiva al parecer, tiene parálisis cerebral, permanece más tiempo en su cama y en su silla de ruedas. Le gusta los masajes, que le acaricien la cabeza, lo descubrí por como cerraba los ojos y se relajaba con tal ganas. La amé.

Pero también me puse a pensar en su futuro, qué será de ella cuando crezca, aunque dicen que para esos niños su pronóstico de vida no es mucho, ya por la discapacidad que tienen, por tanto es buscarles calidad de vida. Quiero dar lo mejor de mí para mi ella. Quiero ser una buena madrina en este primer papel protagónico de madrina que me toca en la vida.

A la par de ella, se encuentran más niños en este lugar, niños con discapacidad en abandono total, otros con medida de protección en donde a veces los padres van a visitarlos (no todos, sólo algunos, para decir verdad son pocos). Cada uno guarda historias, los padrinos de otros niños que van a visitarlos al conocer la realidad y las historias dicen qué crudo, qué fuerte y sí, cada niño guarda una historia.

Estoy en el parque, viendo jugar a niños y me pongo a pensar en mi ahijada, María Milagros, en mi amigo Jean Piere o Piero, en Lium, ahijado de otros compañeros, mi amiga Dana, las hermosas Sofía y Luzma, y pienso y aunque está mal quizá pero comparo y duele. Duele saber que ellos no puedan disfrutar como ellos, y me pregunto... ¿Por qué Dios, destino, universo hay este tipo de distinción?  No renegaré contigo, sólo es una pregunta, alguna vez mi abuela me dijo o alguien me dijo que quizá es una manera de que limpiemos nuestra alma o algo así.

Es injusto, da impotencia. Ahora cada vez que como algo, veo algo, veo a niños como ahora pienso en María, pienso en los niños y duele, duele saber que no puedan experimentar lo que uno puede hacer.

Sólo Dios sabe y si existe justicia la habrá, nadie sabe lo de nadie, no tengo porque juzgar a la madre o padre o familia de María, de Piero, Sofía, Lium, Dana, Luzma. Sus motivos habrán tenido, quizá fueron conscientes de que no iban a poder y mejor decidieron dejarlo ahí (pero la manera en cómo lo dejaron?, sin comentarios). Quizá la desesperación, la inexperiencia, un embarazo precoz, no deseado en fin.

Pero así como me centro en esta oportunidad en estos niños con discapacidad, también hay niños sin discapacidad pero que no reciben la calidad de vida y tiempo que se merecen. Hay muchos que deciden seguir con el embarazo por el que dirán, pero lo que más jode es que conociendo métodos no los ponen en práctica (población adolescente en sí y quizá puede sonar a discriminación pero también personas de provincia). Pero es responsabilidad compartida, del estado y de la sociedad civil, y es que se debe invertir en educación sexual y dejar los tabúes de lado, creo que eso ayudaría mucho.

martes, 23 de octubre de 2018

Vómito

No sé que es lo que estoy sintiendo, no sé cómo definirlo sólo sé que me siento así, sólo sé que mi cuerpo está queriendo decirme algo, el dolor de cabeza de la mañana, esa sensación de intranquilidad, de sentir que quiero hacer pero cuando se junta todo sentir que no tengo el control y me da la ansiedad, ese temblor en el cuerpo de no saber si es estrés, si es que ya me cansé.

He estado aguantando mucho, he estado sintiendo que sigo en marcha dando manotazos de ahogado, como si ya tengo que hacerlo porque en fin tengo que seguir, sin un sueldo que ha llegado, sin una motivación, enterarme que ya no tendré trabajo es para mí preocupante pero a la vez liberador, porque estar un año sin descanso creo que me ha pasado factura y no veo la hora de que se termine todo esto y poder descansar, aunque claro luego extrañaré estar ocupada trabajando y nuevamente comenzará el círculo vicioso del dolor, frustración si no encuentro algo pronto y quien sabe nuevamente deprimirme como lo estuve esos 7 meses, 7 jodidos meses sin trabajo, en donde pude haber renunciado a mi carrera y dedicarme a mí, a lo que quería siempre hacer pero por temas económicos no lo hice.

Y ahora estoy en la oportunidad de replantearme, de decirme de nuevo para qué estoy hecho, que fin tengo yo aquí en la tierra, debo seguir perfeccionándome en mi carrera o debo retirarme y dedicarme a lo que yo quiero, a estudiar teatro, baile o a escribir. Recuerdo que si estoy en esta carrera es porque lo otro para otros era hobby y yo me dije que terminaría la carrera y tendría ingresos y luego me dedicaría a lo que quería, pero al parecer la dudo, la pienso y me cago de miedo porque tengo miedo a que no tenga ingresos, a qué pasará de mí entonces nuevamente siento que tengo que cancelarlo y dedicarme a la carrera. No puedo quejarme que tiene cosas buenas, he aprendido a quererla, a respetarla y me ha servido para ayudar e incluso ayudarme, pero también he aprendido que agota, que cansa, que implica estar bien para poder ayudar y siento que esto ya me está pasando factura.

No sé como describir lo que siento, quisiera llorar y no me sale, quisiera acudir a ti pero no sé si estarás disponible como antes, ya que estuviste conmigo esos 7 meses de frustración (gracias por eso), no sé, simplemente no sé. Solo quiero dormir, pero mi cerebro no me deja, esta rumiando, pensando y dando vueltas, y hasta vergüenza me da decirlo pero siento envidia, fue la gota que hizo que me doliera más lo que me duele hoy. Pero no debo sentir envidia, pero quizá lo siento porque no sé qué hacer conmigo o quizá sí lo sé pero aún no quiero arriesgar a irme. Aunque sé que falta poco, y ese poco quiero que llegue ya.

No sé cómo definir lo que siento, sólo quiero dormir, despertar y que toda esta mierda se haya calmado.

domingo, 17 de junio de 2018

Día del padre

Hoy en el día del padre haré mi reflexión catártica. No muchos saben que yo no tengo padre, ok, entonces dirán ustedes ¿Cómo es que estás en el planeta? Osea sí pues, puso el esperma y si fue. Eso me vine a enterar ya casi a punto de terminar mi secundaria. Venía creyendo en una historia que me contaban y yo repetía, y una noche así salió y no me dolió, no me fastidió, pero luego sí. Era una de las estadísticas actuales, una de los casos que se presentan, una de los casos que escucho como ciudadana y por mi carrera.

Ahora a mis casi 27 años puedo entenderme en el plano afectivo gracias a ese suceso, quizá basándome en la explicación Freudiana de la carencia afectiva paterna, buscando encontrar ese vacío masculino en las pocas relaciones que he tenido, como suelo decir por capricho y eso me asusta, porque no sé si en algún momento de verdad llegue a enamorarme. En su mayoría ha sido forzado y no porque realmente haya querido, sí, lo admito fue necesidad. Y cuando pensé que quizá esta vez no, vino el miedo a mí de pensar de que NO, No Andrea, es tu capricho y terquedad. En serio no es que quieras, es que tienes miedo a quedarte sola. Los que me conocen saben que digo que no me casaré ni tendré hijos y me dicen que seré la primera, bueno yo digo que no. Que quizá sí me gustaría convivir pero hijos no, no tengo el perfil. Y quizá es por este prinicipio que aún no llega alguien y me asusta pensar que no llegará y estaré sola.

Sé que no estoy sola, tengo a mi familia, a mi madre que hace labor de padre, a mi abuelo, a mi abuela y a mis tíos que si no hubiera sido por ellos no estaría escribiendo estás líneas. Parte de lo que soy se los debo a ellos, y por eso me llena de impotencia tener que llevar su apellido.

El otro día me puse a pensar que cada vez que he llorado por un chico, por esa ilusión más no enamoramiento, he llorado por la ausencia de la figura paterna, cada lágrima quizá es por esa causa, por frustración, impotencia de no correspondencia, de pensar que es un capricho y que quizá no me vaya a enamorar, nunca llegue a conocer que es el amor recíproco de pareja.

lunes, 11 de junio de 2018

Batallas

Hay crisis durante toda etapa de la vida, crisis personales, familiares, económicas, laborales, académicas, existenciales.

Pero las crisis suceden por algo, aunque en el momento no lo veas, en el futuro verás que fue para samaquearte, despertar y darte cuenta. Una vez me explicaron que toda crisis conlleva cambio y quizá esa crisis que te hace sentir mierda es para que de una buena vez tomes las cosas, las afrontes y cambies.

Cada crisis es llevada de distinta manera por cada persona, por ende lo manejará de diferente manera, algunas huyen, algunas piden ayuda, algunas sólo dejan que pasen y ni se inmutan mientras que otras la ven como oportunidad. Depende de cada formación y aprendizaje de la persona, del repertorio de experiencias. Quien me diga que no ha tenido miedo a una crisis entonces eres perfecto, bien por ti, bueno no tan bien en sí porque cuando la tengas ¿sabrás como afrontarla?

Hay niveles de crisis, unas que te dan suaves golpecitos, otras de golpes mayores pero tolerables y otras que te hacen caer al fondo, bien al fondo y sientes o crees que no podrás. Pero depende de la estrategia de cada persona salir de esa crisis.

Las crisis son batallas, batallas que cada persona ha de lidiar, y a veces una persona ajena a ella quiere ayudarlo a combatir esa batalla, a que sepa que ella está ahí pero no. A veces no, a veces la propia persona, sola, ahí en el miedo, aunque se cague de miedo tiene que ser valiente o aunque tenga miedo arriesgar a afrontarlo, porque...¿no siempre estará alguien ahí presente para afrontar la batalla con ella verdad?

Entonces lo que queda a esta persona que quiere ayudar es retirarse, para que esta persona aprenda a luchar sus propias batallas, y no, no le haces un daño, le haces un bien porque en esas propias batallas irá descubriendo habilidades que quizá tenía dormidas y había olvidado o como posiblemente adquiera nuevas que lo fortalezcan.

Nadie sabe las batallas de nadie, algunos creen saberlo, y en buena onda quieren ayudar, pero de supuestos no se pueden llevar las batallas, las crisis. Uno quisiera ser ese ente pacificador, pero no. Quizá es necesario que esa persona sienta la crisis para renacer.