Ya son tres meses que gracias a Dios trabajo. Gracias a Dios que mi amiga intercedió por mí y que insistió que me presente porque sino serían 5 o 6 meses más sin trabajo, colegiada sí tal vez y a punto de entrar al sorteo del Serums, lo que ya había tenido en mente de no darse un trabajo. Después de la decepción de presentarme a una entrevista por el medio de un compañero de la universidad y no quedar seleccionada pensé que mejor no, fácil no la hacía pero la hice. Tres meses ya y me quedan meses más por delante. Me gusta, tiene sus días, otros no. Volveré a mi área lo sé, la extraño y es muy chevere.
Aunque, quien sabe esto pueda cambiar un poco. ¿Por qué?... Un 9 de junio de este año (2015) mediante nota de voz a mi amigo, mi muy estimado amigo que se fue a USA a estudiar, conocí a alguien. Su voz me resultó interesante, y luego con atoro incluido mi amigo hizo que hablara y él solito se presentó y entre broma se asomó un comentario de mi muy estimado amigo "si no te salió con uno, te va a salir con otro amiga" (algo así) y luego apareció el atoro de su amigo. Me causó mucha risa, me resultó simpático. Luego mi amigo me dijo que su amigo quería conocerme (más adelante descubriría la verdad), que quería agregarme al whatsapp y me pasó su número y foto y le dije "ummm, solo un amigo más", y un "bueno, si quiere que me agregue" y así empezó todo.
Lo conocí y comenzamos a conversar, que tenga memoria y recuerde no hemos dejado de hablar desde entonces, todo fluyó y un sábado entre un "te puedo llamar por whatsapp" y un " me encantaría pero estoy ocupado" y un " ¿me llamas?" nos soltamos y hasta ahora no puedo creer como de un momento a otro me encuentro aquí hablando de él, como en tan poco tiempo pudo fluir, como esto pudo pasar y aquí viene el dicho cuando menos te lo esperas llega o el sin buscarlo aparece. Cosa que sería cierta y loca. Loca, como locamente dice el quererme, desearme y tenerme allá con él. Loca como el detalle que tuvo conmigo a penas días de conocerme, loco, como saber que faltan casi 3 meses para que nos veamos frente a frente y saber si la química a distancia también se presenta en realidad, cara a cara, piel con piel, cuerpo a cuerpo.
No todo ha sido así, también he tenido y ha habido sus momentos en donde yo me he sincerado y dicho que me da miedo dañarlo, y hasta hace poco sentir y percibir que me da miedo ser un tipo de chica donde solo está con alguien que la refuerza y luego cuando ya se aburre centra su atención en otro y así, una cadena, un patrón. Confesión que le hice y que me sentía mal saber que podría repetirse para él la historia que sé de él, de él estar tan tan y yo tan no. Una amiga me dijo que me precipité mucho, que debo vivir lo que tenga que vivir ahora y no estar pensando en estas locuras.
Quizás mi miedo habló, miedo a lo que nunca he sentido, miedo a algo nuevo, miedo a un que pasará. Pero lo que sé y lo que sabe él es que no podemos saberlo hasta que estemos en persona, porque o me aburre, o lo aburro, él de más y yo no. Y lo que él también dice vivamos al máximo los días que esté allí y si no se da quedaremos con los gratos recuerdos de lo bonito que fue. No niego, me daría bronca que todo muera, que todo quedara ahí y diga ¡QUE CARAJOS! ¡POR QUÉ! ¡POR QUÉ SI DE LEJOS Y EN PERSONA NO! ¡POR QUÉ! ¡AGGG! y concebir la idea de que otra chica aparecerá pero bueno, es parte de la madurez aceptar que puede suceder, y él lo repite somos adultos y debemos ser realistas. Los temores que tengo, él también los tiene.
Luego de lo de ayer me pregunto y repregunto ¡CÓMO PUDO SUCEDER TODO ESTO DE UN MOMENTO A OTRO! así como también pensar que este acontecimiento puede ser una oportunidad para arriesgarme y cambiar de aire, lo que venía anhelando y por miedo no lo hacía. ¿Será que eres la oportunidad que estaba esperando?